La terapia sistémica es un enfoque psicológico que entiende que los problemas emocionales y conductuales no se explican solo por la persona, sino por el sistema de relaciones en el que vive. En lugar de enfocarse solo en los problemas individuales, analiza cómo las relaciones y la comunicación influyen en el bienestar de los pacientes.
Con este enfoque se identifican:
Patrones de interacción que pueden generar conflictos y malestar.
Se trabaja en mejorar la comunicación y los vínculos entre los miembros del "sistema".
Se crean estrategias prácticas para resolver problemas y fortalecer las relaciones.
El objetivo es que, al mejorar la dinámica del grupo, cada persona pueda sentirse más apoyada y equilibrada, promoviendo cambios duraderos en la vida cotidiana.
TERAPIA SISTÉMICA
¿Qué es la terapia sistémica?
Conceptos clave en este modelo
La terapia sistémica se apoya en diferentes conceptos para llevar a cabo el proceso terapéutico:
Causalidad circular: en un sistema, los comportamientos se influyen mutuamente, formando bucles de retroalimentación. No hay una causa única, sino un patrón repetitivo de interacción.
Homeostasis: todos los sistemas buscan mantener un equilibrio, aunque sea disfuncional. Los terapeutas deben intervenir sobre las reglas y roles del sistema, no solo sobre el síntoma.
Subsistemas: dentro de un sistema mayor (como la familia, por ejemplo) existen subsistemas con funciones específicas (subsistema parental, que coordinan las reglas; subsistema fraternal, hermanos que comparten apoyo y rivalidad, y subsistema conyugal, pareja que sostiene la relación y la toma de decisiones).
Triángulos: se forman cuando dos personas en conflicto incluyen a un tercero para aliviar la tensión entre ellas. Es una estrategia natural de los sistemas humanos, pero perpetuar problemas.
Función del síntoma: en terapia sistémica, el síntoma no es solo un problema individual, sino una manifestación que cumple una función dentro del sistema.
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