A black and white photo of a bench in a building

La personalidad puede definirse como el conjunto de rasgos psicológicos profundos que configuran la manera en que una persona piensa, siente, percibe y actúa. Se trata de características relativamente estables, en gran medida inconscientes, que se expresan de forma consistente en la mayoría de los contextos de la vida cotidiana.

Un concepto con origen histórico

El término personalidad procede del griego persona, que hacía referencia a la máscara utilizada por los actores en el teatro clásico. En la actualidad, el concepto ha evolucionado para describir la forma particular en que cada individuo se comprende a sí mismo, interpreta la realidad y se relaciona con los demás y con su entorno.

Formación de la personalidad

Según Millon y Davis, la personalidad es el resultado de una compleja interacción entre factores biológicos y experiencias de aprendizaje. Entre estos factores destacan el temperamento heredado y las experiencias tempranas, especialmente aquellas vinculadas al entorno familiar y social.

Esta interacción da lugar a patrones relativamente estables de:

  • Percepción

  • Emoción

  • Pensamiento

  • Afrontamiento

  • Conducta

En este sentido, la personalidad se configura a través de múltiples operaciones mentales orientadas a construir la imagen de uno mismo, otorgar significado a la realidad, establecer vínculos y resolver los desafíos del entorno.

Funcionamiento y disfunción

Para Dimaggio y Semerari, estos mecanismos psicológicos pueden presentar alteraciones. Cuando dichas disfunciones se mantienen en el tiempo y afectan de forma significativa a diversas áreas del funcionamiento personal y social, pueden manifestarse como trastornos de la personalidad.

La conducta como expresión observable

Desde la perspectiva de John M. Oldham, la conducta constituye el indicador más observable de la personalidad. Aunque los procesos internos no siempre son accesibles, el comportamiento permite identificar patrones consistentes que caracterizan el estilo personal de cada individuo. En este sentido, la personalidad es única e irrepetible, comparable a una huella dactilar.

Temperamento y entorno: una influencia recíproca

Desde el nacimiento, el temperamento influye en el comportamiento inicial del individuo. A lo largo del desarrollo, este se ve modulado por el estilo de crianza, la familia y el contexto sociocultural.

Este proceso es de naturaleza bidireccional: determinados rasgos temperamentales pueden generar respuestas específicas en el entorno, las cuales, a su vez, tienden a reforzar o modificar dichos comportamientos, contribuyendo así a la consolidación de la personalidad.

¿Qué es la Personalidad?

La personalidad se desarrolla a lo largo de la vida y se refleja tanto en el autoconcepto como en la forma de relacionarse con los demás. En los trastornos de la personalidad, los esquemas cognitivos y relacionales dificultan una percepción ajustada de uno mismo y unas relaciones interpersonales adaptativas.

Se considera que existe un trastorno de la personalidad cuando los patrones de pensamiento, percepción y relación con los demás generan un deterioro significativo en la calidad de vida de la persona.

Estos patrones suelen caracterizarse por ser duraderos, intensos e inflexibles, y por producir malestar personal o interpersonal. En este sentido, la forma habitual de sentir, pensar y actuar puede limitar las posibilidades de desarrollo personal y social.

Actualmente, se acepta que los trastornos de la personalidad representan variaciones extremas de rasgos presentes en la personalidad normal. Sus dificultades suelen iniciarse en etapas tempranas y tienden a mantenerse de forma estable a lo largo del tiempo.

Aunque en el pasado el término tuvo connotaciones peyorativas, hoy se reconoce la necesidad de abordarlo desde una perspectiva clínica y comprensiva. La personalidad incluye necesidades, rasgos, esquemas y mecanismos defensivos, pero ninguno de estos elementos define por completo a una persona.

Por ello, aunque las clasificaciones diagnósticas facilitan la comunicación entre profesionales, es fundamental no perder de vista la singularidad de cada individuo, ya que ignorar las diferencias personales puede interferir en una atención clínica adecuada.

¿Cuándo podemos pensar en un trastorno de la personalidad?
shallow focus of person holding mirror
shallow focus of person holding mirror

“ De acuerdo con la investigación y los hallazgos clínicos, se espera que un trastorno de personalidad tenga un impacto serio en la mayor parte de las esferas de la vida de una persona, incluyendo el comportamiento en el trabajo, en la escuela, interacción con compañeros y familia y funcionamiento cognitivo y emocional, que se refleja en su sentido de sí mismo y de otros y en su relación con la realidad en general “